El Guincho (ES)

Pablo Díaz-Reixa es un músico de nuestros tiempos. Un músico de una época en la que los límites entre el pop y la música alternativa, entre los discos de grandes producciones y las grabaciones caseras, o entre lo que se supone mundano o exótico están desmoronándose y revelan un panorama mucho más complejo y listo para ser explorado. Y él sabe que este clima es el que le gusta: "cuando firmamos el contrato discográfico en 2007, no había giras de grupos españoles cantando en español, ni en los festivales internacionales "“ pero en 3 años la cosa ha cambiado mucho. Hay una nueva visión más abierta a los nuevos sonidos, a las letras no inglesas, es un momento excitante."

Como El Guincho, Pablo hace música que consigue nuevas fusiones y revisiones de sonidos que ya existen por todo el mundo, familiares y extraños al mismo tiempo. Pero esto no es una forma de intentar estar a la última, o de ser el más moderno, o, ni mucho menos, de animar a la prole indie con ese "algo" exótico. Es más bien lo contrario: Las conexiones y encuentros musicales de Pablo son las que son por él mismo y por su forma de entender el proceso creativo.

Al crecer en las Islas Canarias "“ concretamente en Las Palmas "“ cerca de la costa africana, el acceso de Pablo a la cultura pop se limitaba sobre todo a las producciones españolas y americanas de los 80 y 90. De hecho, el acceso a la cultura en general era bastante escaso, así que Pablo era "un chico de barrio que no sabía mucho más aparte del mar y de la playa." La música existía en su vida, gracias a su abuela, que era cantante y profesora de música, y que les inculcó a Pablo y a sus nietos una sólida base en solfeo y canto. Como muchas familias en las Islas Canarias, la suya tenía raíces en la América latina, particularmente en Argentina y Cuba, así que Pablo absorbió los ritmos de la diáspora latina desde su nacimiento.

Todo esto pasaba en casa, pero la vida en el exterior era más tentadora "“ y los deportes parecían una meta más fácil de perseguir que la música. No fue hasta los 15 años cuando viajó a París durante tres años como parte de un intercambio cultural, cuando Pablo descubrió la pasión por la música. Estaba interno en la escuela y la veía como un mundo incluso más pequeño que el de la isla de la que venía, pero aún así hizo amigos y escuchaba música en la radio. Pronto descubriría la efervescente escena hip hop francesa. Quedó fascinado por MC Solaar y La Funk Mob, y empezó a conocer los lados más politicos y africanos de la escena, como NTM, Les Sages Poetes de la Rue, oLa Rue et Le Biz, todos le hicieron abrir los ojos a las posibilidades de una nueva música creada gracias a la tecnología y que era un poderoso medio de expresión.

Empezó a crear ritmos, a tontear con el Fruityloops como millones de adolescentes, pero ésta no era una meta seria; su camino hacia la producción musical sería bastante menos directo. Aunque la música no era aún su centro vital, regresó de la experiencia parisina hambriento de nuevas experiencias culturales, así que fue a estudiar a Barcelona. Allí descubrió clubs, a los que a menudo iba solo "sólo para absorber lo que los pinchadiscos hacían, para entender los cambios y las mezclas que conseguían y cómo controlaban la atmósfera" "“ y en su segundo año, trabajó como ayudante en un estudio donde se grababan y mezclaban bandas sonoras. Fue esto, el ver cómo se mezclaba la música al gusto exacto de los directores, lo que finalmente le enganchó del proceso de producción y así comenzó la aventura que acabaría convirtiéndole en El Guincho.

Así que estos son los pilares de El Guincho: la mezcla de variados ritmos afrolatinos y el pop de su infancia; la actitud hiphopera del corta y cambia que combinando cualquier tipo de material es una bomba rítmica; el golpe físico y los sutiles cambios de la música club; y la impecable precisión y el sentido del espacio de los compositores de bandas sonoras. Todo eso se puede escuchar en sus dos discos, el sonido de El Guincho podría encajar en la nueva psicodelia global de Animal Collective y Vampire Weekend o simplemente, existir como un estilo propio, totalmente definido y propio.

Ahora, sin embargo, hay un nuevo elemento que ha guiado la creación de su tercer disco, ´Pop Negro´, llevándolo a lugares nuevos. Pablo se dio cuenta de que "cualquier chico con un ordenador puede conseguir frecuencias que hace años sólo se podían conseguir en los estudios más caros; esta libertad implica que cualquier decisión musical es una decisión estética, que todo lo que hagas tendrá un efecto en el conjunto." Con eso en la cabeza, se interesó por los productores que habían conseguido hacer grabaciones casi perfectas, producciones meticulosas en la música pop: así que al regresar a los sonidos de su infancia, se empezó a obsesionar con los mega productores de la música española y anglosajona de las décadas de los 80 y 90.

Tony Visconti, Trevor Horn, Nile Rogers sobre todo su trabajo para Olé Olé), Quincy Jones, el trabajo de Rhett Davies para Bryan Ferry, Nile Rodgers, Luther Vandross y Marcus Miller, Babyface, Teddy Riley, Walter Afanasyev, Jerry Masucci de Fania Records, Paco Trinidad, Nacho y Jose Maria de Mecano... Todos ellos eran científicos del pop que crearon el mundo sonoro de la vida moderna, sonidos y técnicas que Pablo ha intentado recrear en ´Pop Negro´ intentado capturar sus recuerdos de los éxitos de la radio española de hace 25 años. Así comenzó una búsqueda que le ha llevado a grabar en Barcelona, Berlin, Gran Canaria y Madrid, además de conducir Zodiacs, y leer montones de biografías de los grandes productores a los que reverenciaba, para poder conseguir no solo la técnica de sus grabaciones, sino la inspiración y el sentimiento de sus súper producciones.

Con la ayuda en el studio del legendario John Gass, que trabajó como ingeniero en las grabaciones de Babyface para Michael Jackson y Mariah Carey, en este disco Pablo no ha utilizado ni un solo sample, todas las notas han sido tocadas, su sonido se ha vuelto tan imponente como "“ según él mismo- "la época dorada en la industria musical". ´Pop Negro´ es un salto cuántico a algo que va más allá de las etiquetas de "alternativo" o "mainstream": un sonido exuberante y lujoso al estilo de las grandes megaestrellas de los 80s y los 90, de brillantes sonidos y grandes reverbs vocales que podrían llenar un estadio o llevarte a un viaje espacial, "˜Pop Negro es tan particular y bizarro como cualquier disco de El Guincho hasta la fecha. Gass, según Pablo, le enseñó el arte de crear bombos que sonaban como si estuvieran hechos para retumbar en un estadio, y sonidos al límite del espectro estéreo, para que, como el los discos clásicos de Stevie Wonder, cuando los escuches con cascos, sientas que te encuentras en un particular y enorme espacio abierto. El disco es una muestra perfecta de la psicodelia de lo mainstream y de la sorprendente accesibilidad de la psicodelia.

La combinación de sonidos en los grandes discos de todos los tiempos, además de la particular visión de Pablo es una mezcla inaudita: guitarras Afrobeat y voces delirantes que podrían venir de los ambientes más experimentales de Brooklyn o Berlin conviven en un contexto que les hace sonar fáciles al oído como cualquier clásico de Miami Sound Machine; giros surrealistas y cambios de disonancias a la armonía que suenan tan naturales que jurarías que ya lo habías oído en un pasado medio olvidado. Es un raro disco de magia pop. Pero como Pablo dice, los gustos se han abierto mucho en los últimos tres años, y esto no ha hecho más que empezar. "No dejo de sorprenderme por cómo la gente está dispuesta a escuchar cosas fuera de los estándares musicales anglosajones," dice, "¡pero entonces escucho un montón de sonidos increíbles de todo el mundo que mis primos descubrirán con un click del ratón y me doy cuenta de que esa apertura a los nuevos sonidos es algo que está pasando de verdad!"

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